miércoles, 25 de enero de 2017


TINARIWEN 

Tinariwen (+IO:I) - Ténéré Tàqqàl (what has become of the Ténéré)


TINARIWEN - ISLEGH TAGHRAM TIFHAMAM


Tinariwen #Abdallah 2016 -HD



Tinariwen - Live at Womad


martes, 27 de diciembre de 2016

AMAR Y DEJARSE AMAR de Thomas Schied


-¿Qué es el Amor? -La ausencia de miedo, dijo el maestro. -¿Y qué es a lo que tenemos miedo? -Al Amor, respondió el maestro. Dejarse Amar no es fácil. Cuando nos Amamos nos sentimos merecedores de ser Amados.



El Amor es lo que más deseamos tener y lo que más deseamos dar. Sin embargo, nadie se da cuenta de que a todas horas está siendo ofrecido y rechazado. Kahlil Gibran.
Una y otra vez observo que las personas que continúan aferradas a patrones de relación de dependencia, control, manipulación, celos y posesividad experimentan sufrimiento y aniquilan el Amor.

Hombres y mujeres nos estamos dando cuenta de que necesitamos crecer y madurar interiormente. ¿Qué deseamos las mujeres? Sentirnos libres, tomar decisiones, llevar las riendas de nuestra vida.

Algunos lo viven como una amenaza cuando lo cierto es que no hay nada que temer, que eso que queremos para nosotras es lo que luego sabremos proporcionar a la pareja: espacio, libertad, intimidad, presencia.
Somos muchos los que deseamos aprender a Amar incondicionalmente, conocer el Amor verdadero.
Con el tiempo he tomado plena conciencia de que necesitamos toda una vida para aprender a Amar.
Erich Fromm en El Arte de Amar escribe sencilla y magistralmente que Amar es un arte que requiere paciencia, cuidado, disciplina, responsabilidad y concentración.

El Amor es honestidad, silencio, conocimiento, respeto, libertad, confianza y entrega, en primer lugar en relación a uno mismo y luego con el otro.
En palabras de Rainer Maria Rilke: “El Amor de un ser humano hacia otro: esto es quizás lo más difícil que nos haya sido encomendado.
Lo último, la prueba suprema, la tarea final ante la cual todas las demás tareas no son sino preparación”.

Así pues, Amar es un arte, una práctica, una disposición. No se trata de “encontrar el Amor”, como muchos creen, sino de aprender a Amar. Se dice: “No me quieras tanto, quiéreme mejor”, y en verdad sería bueno convertirnos en comprometidos aprendices del Amor en vez de quejarnos, reprochar, reclamar, coaccionar, celar.
Hoy por hoy, si estamos solos o vivimos relaciones no correspondidas, conflictivas o tormentosas, si aún perseguimos o huimos de alguien, si nos molestan actitudes o comportamientos del otro significa que continuamos proyectando y resistiéndonos a partes propias, seguimos sin amarnos completa y profundamente, continuamos oponiendo resistencia al flujo de la Vida.

Para Amar es necesario aceptarse, ser auténtico y estar conectado, lo que favorece aceptar y apreciar al otro como es, sin intentar cambiarlo o mejorarlo.
Creemos que tenemos miedo a no ser amados, cuando en realidad a lo que le tememos es a Amar y dejarnos Amar.
Hace falta verdadero coraje para AMAR. No me refiero al manido “Amor”, ese mal amor que nos anega hasta ahogarnos y nos impide crecer, ni a los juegos de perseguir, huir, esconderse, defenderse y atacar.
Amar es entregarse sin garantías, afirmar la vida y la libertad, permanecer abierto al otro.
Hace falta confianza para atreverse a dejar de protegerse y fingir; para desplegar las alas, mostrarse, dejarse ver e intimar.
Hay que perder el miedo a perderse en la relación, a abandonarse o ser abandonado, el miedo a ser atrapado o desaparecer. 
Hace falta coraje para dejar caer la coraza y los mecanismos defensivos a los que nos aferramos.

Porque para Amar hay que aceptar y apreciar la propia vulnerabilidad, estar abierto al otro, estar dispuesto a ser herido.
Y desde la inocencia y la vulnerabilidad, permanecer indefenso y ser inofensivo, sin ofender, retirarse o herir.
Rendirse a un Amor sin defensas.
Cuando me Amo me dejo Amar, y distingo entre lo que es y lo que no es Amor.
Se precisa apertura y disponibilidad amorosa, ser receptivo y abrirse a recibir, sentirse permeable y abierto a la vida.

Cabe preguntarse: ¿Cómo me opongo al Amor? ¿De qué maneras boicoteo el dejarme Amar? ¿Cómo me resisto al Amor? Y saber que reprochar, acusar, quejarse, poner pegas, rechazar, ver lo que falta en vez de lo que hay; sentirse fastidiado, buscar pelea o conflicto, imponerse, victimizarse, perseguir, huir… son señales claras de que uno no se deja amar.
Lo que entorpece o dificulta el flujo del amor son las posturas defensivas del ego: competir, juzgar, criticar, menospreciar, proyectar.
Es preciso deponer las armas, soltar el cable de guerra, los juicios, comparaciones, tener razón, enfadarse, imponerse, el pulso, la negatividad, los juegos de artificio.

Amar es decir sí al otro tal como es, sí a la relación. Implicarse.
Confiar en que el otro desea mi bien, lo mismo que yo deseo para él.
Y para ello, necesitamos primero tener un corazón limpio, vacío de viejas heridas, dolores y rencores. Y ser dueños de nosotros mismos; validarnos, saber lo que queremos y confiar en la Vida de manera que perdamos el miedo a Amar y dejarnos Amar.
Es preciso haber creado un lugar dentro de uno mismo donde nos dejamos amar, porque estamos aprendiendo a amarnos incondicionalmente, y aceptamos con gusto gestos de cariño, regalos, sorpresas… y los agradecemos.

Ya no nos resistimos al Amor. Hay que estar dispuesto a ver y derribar una y otra vez los muros que impiden la conexión de los corazones. Dejar caer las defensas del ego, los juicios, posicionamientos, expectativas y proyecciones que arruinan el fluir del amor. No es sino viendo la viga en uno mismo y no la paja en el ojo ajeno que podemos crecer.
Reconocer aspectos propios que vemos en el otro, integrar las proyecciones para que la sombra vaya menguando y el consciente gane terreno al inconsciente, lo que allana el camino y evita numerosos conflictos.
Viendo mis errores todo fluye y confluye, y eso es algo que está en mis manos.
Amar implica respetar los propios ritmos, sentimientos, necesidades… y también los del otro.
Sentirse libre y a la vez comprometido.
Soltar apegos. Ser valiente para decir lo que a uno no le gusta o no le va bien, valiente para decir sí a la vida, sí al otro y al proyecto en común. Amar es decir “lo siento”, tener el coraje de decir “me he equivocado”, perdonarse y perdonar.

Ser generosos, compartir y participar. Colaborar en vez de competir. Apreciar en lugar de comparar. Respetarse y respetar.
Amar es estar presente, tener tiempo y disponibilidad para el otro, cuidarle.
Ver su esencia, y también sus mecanismos defensivos con paciencia, tolerancia, aceptación y comprensión.
En momentos de crisis o desencuentros, relajarse en el dolor o la desilusión con el corazón abierto, sin defenderse ni atacar, descansar en la dulzura del corazón permaneciendo en el “no saber”.
Para Amar y dejarse Amar es preciso dejar la arrogancia de creerse autosuficiente, tener la humildad de necesitar algo del otro y saber pedir, aceptando un no por respuesta.
Cada uno ha de hacer su camino, sus proyectos, sentir su deseo y actuar en consecuencia.
Se ha de ser uno mismo en la relación íntima, tomase espacio, expresar lo que se siente y necesita.
Y saber discernir cuándo es mejor callar y cuando hablar, ser oportuno en los requerimientos.
Sentirse libre, soltar el miedo, manifestarse, expresarse.
Renovar la fe en el vínculo: generar más Amor y menos miedo, más apertura y menos defensas.

Cuando Amamos y somos amorosos nos sentimos llenos de vida. Amar es una decisión: querer conocer al otro en profundidad, día a día. Alguien que te conozca y acepte tus límites, manías y neuras sin juzgarlas ni alentarlas.
Alguien a quien dar libertad y mirar con buenos ojos, dejarle ser, tratarle bien.
Es bueno mantener en la medida de lo posible el estado de apertura del enamoramiento, y Amar al ser real y no la imagen que proyectamos, nuestro masculino o femenino internos.

Hemos de despertar del sueño del ideal de pareja. El, ella, no es “el ideal”, es un hombre real, una mujer real, es el que es.
El otro no tiene eso que yo creo que debería tener, ni yo tengo eso que él o ella quieren.
Somos seres enteros, no nos completamos mutuamente.
Con suerte, podemos darnos algo de lo que buenamente nos pedimos, sin exigencias.
Demasiada idealización y expectativas socavan y hunden la relación. Y la indiferencia la mata lentamente. Hay que rendirse ante el otro tal como es, valorar y apreciar lo que hay, lo que sucede en el fluir de la relación.

Cuando no acepto al otro como es me violento a mí misma.
Cuando hago un juicio me enjuicio, cuando rechazo, me rechazo.
Me violento con juicios, expectativas, miedos, aversión, no aceptación.
Una y otra vez, hay que comprender y no juzgar. Discernir entre cuándo soltar y dejarlo correr, y cuándo es buen momento para expresarse y abordar las diferencias.
El Amor es juego, risas, ternura y alegría, y va unido al sentido del humor, lo que a su vez favorece el Amor.
La seriedad y rigidez son actitudes que pertenecen al ego.
Si nos reímos de nosotros, de nuestras manías y de las del otro (limpiamente, sin herir) la corriente de energía sigue fluyendo, aún en el desencuentro.
Ser un buen compañero, alguien que sabe escuchar y en quien se puede confiar; a quien contarle sueños, temores, viejas heridas y nuevas comprensiones.
Experimentar la deliciosa sensación de sentirse Amado, cuidado, saber que a tu pareja le importa tu bienestar, tus proyectos, sueños, temores, procesos y transformaciones.
Y a su vez, alentar sus proyectos e ilusiones, acompañarle y apoyarle en su caminar, llevarle hacia sí mismo.

También son necesarios los “momentos refugio”, tiempo de sagrado silencio para conectarse, respirar y confiar en la sabiduría del cuerpo y del alma.
Momentos de pura presencia e intimidad, a solas. Instantes Santos exentos de pasado.
Puesto que el amor es estar presente para el otro, si no puedo estar presente para mí, no puedo estar presente para nadie.
Así pues: ¿Estás dispuesto a estar desnudo ante ti mismo, sin velos ni añadidos? Y más aún: ¿Estás dispuesto a estar desnudo frente al otro, desde la conciencia de la impermanencia, sabiendo que antes o después lo terminarás perdiendo?

Y vivir, como expresa Rilke: “Este Amor más humano, que se consumará con delicadeza y dulzura infinitas -imperando luz y bondad, así en el unirse como en el desligarse- se asemejará al que vamos preparando entre luchas y penosos esfuerzos: el Amor que consista en que dos soledades se protejan, se deslinden y se saluden mutuamente…“ La manifestación arquetípica por excelencia del Amor en pareja es la intimidad sexual, la expresión de la unión sagrada de el dios Shiva y la diosa Śhakti, la unidad del yin y el yang que conforman las polaridades de la existencia.
El éxtasis de la fusión de dos cuerpos y dos almas desnudas frente a frente, sin máscaras ni velos, en profunda interpenetración, entrega, gozo y confianza es una alquimia sagrada, sanadora y trascendente del cuerpo y del alma.
Hay que hacer el Amor a menudo desde el ser que se es.
En conexión con la esencia, experimentamos un Amor hecho de piel, huesos, corazón y espíritu. Y desde la conciencia de la respiración, podemos llevar la energía sexual desde los genitales hacia el pecho, y de ahí a la mirada, iluminando el corazón con la energía vital y sintiendo el circuito de energía amorosa que fluye entre ambos.
En ese espacio interno compartido donde reside la luz irradiante de la presencia y la confianza brota y florece la verdadera intimidad, conexión y unidad.
La verdadera meta de la existencia, no consiste en Amar, tampoco consiste en dejarse Amar. Consiste simple y llanamente en convertirse en Amor.

Thomas Schied.

lunes, 25 de julio de 2016

Prosperidad

Prosperidad es el éxito o el curso favorable de lo que se emprende o acontece. Es una situación propicia para mejorar las situaciones.
La prosperidad viene de la mano de poder hacer, sobre unos cimientos de buena voluntad, algo que nos reconforta.

Cabe aclarar que la prosperidad no solo se refiere al dinero como comúnmente se suele entender la palabra. Así si entendemos prosperidad solamente como tener bienes materiales ganados, sería un baluarte desmedido en relación con los otros sentidos de la palabra prosperidad.
Es fácil ver a gente que se propone tener casas, autos, viajes y los logra...pero se dan cuenta de que no cambió nada su satisfacción por los logros obtenidos, de que no pueden disfrutar en el presente de dichos logros, debido a la ansiedad que tienen de fijarse nuevas metas en el futuro.

En cambio si a la palabra prosperidad se agregan los baluartes de valores humanos y la plenitud de saber que se hacen proyectos con la convicción de que me agrada hacerlos, de disfrutar al hacerlos, como ser próspero en la familia, en seres queridos, en saber poder plasmar las buenas actitudes de amor, en poder reconocer la prosperidad en los talentos de los otros, en poder aceptar y admitir diferencias de opinión, prevaleciendo el respeto para que cada ser prospere es sus proyectos y en miles de formas de prosperar de la humanidad.



Conseguir que la prosperidad sea plena, y así en el transcurso de conseguir los logros, se puede notar que hay muchas mejorías. A veces ver una sonrisa, una carita de emoción por los frutos logrados, son satisfactorios. Ver a muchas personas entusiasmadas en un proyecto, hace que mejore la calidad de vida de cada uno.
Transcribo un cuento sobre prosperidad llamado : "La vaca"

Un maestro de sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.
Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes: una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado.
Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"

El señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo."
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. 
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: "Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco."

El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Más como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.
Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático.
El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro.
Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Muchas veces nos conformamos con tener un sustento seguro, aunque este sea limitado y no nos cauce satisfacción… nos olvidamos que la naturaleza y el cosmos son abundancia para nuestro armónico uso.

Lorena Gintautas

lunes, 11 de julio de 2016

En la vida todo llega, todo pasa y todo cambia

Al principio somos como niños ansiosos.
Queremos que todo llegue lo antes posible, soñamos con devorar experiencias, con exprimir la vida.
Más tarde llegan los triunfos, las desilusiones, las piedras en el camino…
No obstante, de eso trata la vida, de avanzar, de asumir cambios y ser humildes en todo ese maravilloso trayecto vital.
¿Quién no ha querido alguna vez que algo llegue lo más pronto posible?
¿Y quién no ha deseado en alguna ocasión que un momento fuera eterno, que el tiempo se detuviera ahí mismo como esas rocas que se alzan firmes en medio del océano?
No importa, porque los buenos momentos siempre se quedarán impresos en nuestra memoria.
El hombre, por así decirlo, está hecho de recuerdos y nos pasamos gran parte del día evocando buenos y malos instantes.
Admitir que nuestra vida discurre un poco más cada día y que avanza con un tic-tac que nadie puede detener, es sin duda algo que nos asusta y que nos obliga a reflexionar.
No obstante, no hay que tener miedo a ese camino, a ese avanzar.
Todos somos breves inquilinos es este mundo imperfecto lleno de cosas maravillosas.
No hay que tenerle miedo a los años, sino a la vida no vivida, a los años vacíos huecos de emociones, de triunfos y por qué no, también de fracasos nunca experimentados.
Esos de los que tanto aprendemos.
Reflexionemos hoy brevemente sobre este avanzar de nuestra existencia, hablemos de esos aspectos permanentes que debemos cuidar cada día para llevar una vida más plena.
En la vida todo cambia, excepto las esencias
En efecto, podríamos decir que en esta vida todo llega, todo pasa y todo cambia.
No obstante, hay algunos elementos que deben ser puntos fijos en nuestro microuniverso particular:
Tu autoestima, tu necesidad por aprender e ilusionarte
El amor, el respeto, la dignidad y nuestra necesidad por cultivar el crecimiento personal, deben ser pilares esenciales en tu día a día.
Veletas que guiar con fuerza y entereza tu camino, sea cual sea.
Hay veces en que en esta extensa aventura vital, declinamos muchos de estos aspectos en favor de otras personas.
Hay quien prioriza en algún momento de su vida a sus parejas hasta tal punto, que se olvida de uno mismo.
Y si bien todo es justificable si los sentimientos son intensos, hay que saber mantener el equilibrio.
Ofrecernos a los demás hasta el punto de olvidar nuestras necesidades, nos hará caer tarde o temprano en la frustración, y por tanto dejaremos de avanzar.
Cuando pierdes tu capacidad por ilusionarte, cuando tus días están aferrados a la preocupación o la insatisfacción, tu vida ha dejado de avanzar.
El peso que acumulas te arraiga ya al sufrimiento.
Respira, relativiza todo lo que te aferra y rompe las cadenas que creas necesarias…
Puede que pienses también que otro aspecto que no debe cambiar a lo largo de nuestra vida, son sin duda los valores.
Bien, sin lugar a dudas existirán esos esquemas básicos que nunca romperemos, como es el respeto a uno mismo y a los demás, la honestidad, la valentía… Ahora bien, dentro de este avanzar vital, todos podemos llegar a hacer pequeños cambios en nuestra personalidad e incluso en nuestra escala de valores de acuerdo a las experiencias vividas.
Y todo será sin duda para bien porque forma parte del proceso de aprendizaje y de crecimiento.
No le tengas miedo a los cambios, son anclas que rompemos para avanzar con un poco más de sabiduría de acuerdo a los actos vividos.
El amor que nos trasciende
El amor que sentimos por los nuestros, por nuestra familia, por nuestra pareja o nuestros hijos, son también puntos fijos en nuestra esencia vital.
Ahora bien, el amor no es una entidad estable en el tiempo.
También el amor se trasforma y se adapta.
Un ejemplo de ello es nuestra propia relación de pareja. Los dos miembros deberán ir adaptando a los cambios vitales que van surgiendo a lo largo del tiempo: los cambios de trabajo, la llegada de los hijos, el equilibrar el crecimiento individual con el crecimiento de la propia pareja.
Todo ello son momentos que van a exigir nuestra dedicación, nuestra sabiduría y la capacidad de ir avanzando siendo dos personas en una misma unidad existencial.
Compartimos esas mismas raíces nutridas por el amor, pero alzamos nuestras ramas personales para seguir creciendo personalmente.
Claves para asumir los cambios con sabiduría – Tú eres la prioridad, el protagonista de tu vida y eres importante dentro de tu mundo.
No te aferres a los miedos o a la indecisión porque a largo plazo, llegará la frustración, el lamento por una vida no vivida. – Nunca dejes de cuidar a ese “niño interior“.
Debes ilusionarte por ti y por la vida, ser espontáneo dentro de toda la sabiduría que has adquirido.
Disfruta de las cosas sencillas, ama, experimenta, atrévete. No te ancles a los errores del pasado ni te alimentes de nostalgias, la vida no espera a quien se detiene en sus propias oscuridades.
La vida busca luz y su propia libertad, permítete crecer con ella, con optimismo, con ilusión y sencillez.

sábado, 9 de julio de 2016

LA LEY DE LAS EXPECTATIVAS LA EXPANSIÓN DE NUESTRA REALIDAD



La Energía sigue al pensamiento; nos movemos hacia, pero no más allá, de lo que podemos imaginar.
Aquello que asumimos, esperamos, o creemos crea y da color a nuestra experiencia.
Expandiendo nuestras más profundas creencias sobre lo que es posible, cambiamos nuestra experiencia de la vida.
Nuestras vidas están moldeadas tanto por nuestras experiencias, como por nuestras expectativas.

Mientras me indicaba, que nos debíamos levantar, para continuar el camino El maestro me dijo.
Lo que ves depende de donde escoges mirar, y dónde miras de lo que esperas ver.
Si crees, por ejemplo, que no se puede confiar en la gente, verás el mundo a través del filtro de estas expectativas y subconscientemente irás en busca de evidencias que apoyen tu forma de ver.

Tus creencias influencian las alternativas que escoges, las direcciones que tomas, incluso los amigos, adversarios, y destino que encuentras.
Tus creencias ponen en movimiento procesos interiores y comportamientos que influyen cómo te mueves, actúas, y sientes.
A unos niveles más sutiles, tus pensamientos incluso afectan el color de tu campo de energía, al cual otra gente responde. Si, por ejemplo, percibes a la gente de alrededor de ti como amigos a los que gustas, estás relajado y expansivo; tu energía y comportamiento los acerca a ti.
Esta es una de las maneras de cómo tus expectativas moldean tu realidad.
Realizar algo es fácil, dijo el maestro, El reto es superar los pensamientos negativos que frenan dicha realización. Antes de realizar cualquier acción, debes ver como ocurre en tu mente.

De igual forma en tu vida diaria, si creas imágenes positivas, circunstancias felices, y resultados exitosos, estos se vuelven reales para tu mente más profunda, la cual a partir de estos pensamientos-forma construye para atraer situaciones afines en vibración a las generadas por tu pensamiento.

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